A primera instancia, quizá suene muy exagerado e injustificado hacer una afirmación de tal magnitud, en el título del presente ensayo. Cómo puede el futbol y la religión mantener varias similitudes, a tal punto que me aventure a escribir semejante blasfemia. Pues bien, si iniciamos diciendo que el futbol es, indiscutiblemente, el deporte más importante del mundo y que es ampliamente practicado y disfrutado a nivel global. Debido a su relevancia no solamente alimenta la pasión de millones de hinchas y aficionados sino que genera y mueva inimaginables cantidades de dinero. Si queremos hacer un símil entre la religión y el futbol, diremos que el deporte como tal es la religión y sus hinchas serían, obviamente, los fieles o seguidores.
Para argumentar esta idea, podríamos
decir, en términos generales, que el conjunto de elementos que conforman la
religión son: una divinidad, un conjunto de creencias, los fieles, los lugares
de culto y una institución.
Trasladando esta definición al futbol, la divinidad venerada sería
el “gol” símbolo del ganar, que es lo que verdaderamente importan en este
deporte, ya sea dentro o fuera de la cancha. Por eso se invierten millones de
dólares en jugadores que permitan alcanzar tan apreciada estancia.
En el futbol al igual que en la religión existen prácticas
rituales que se cumplen con devota disposición. La semanal acudida al templo –
estadio para rendir culto a su equipo y sobre todo al gol, las multitudinarias
procesiones-caravanas que evidencian el orgullo de los hinchas de encontrar un
lugar de pertenencia.
Si ya hemos referenciado, a los hinchas como los fieles y al gol
como la divinidad, nos queda por encontrar cual sería la institución religiosa
que se encarga de difundir la religión, está seria la FIFA[1].
En el programa Last Week Tonight el humorista John Oliver[2], hace una crítica las
actividades que viene desarrollando la FIFA y nos invita a reflexionar sobre el
poder que tiene. Así cómo en la institución religiosa, esta organización “sin
fines de lucro” tiene mucho poder, como se muestra en el video mencionado,
cuando esta ha logrado que se deroguen leyes como la prohibición de venta de
bebidas alcohólicas en los estadios de Brasil, para que sus auspiciantes como
la cerveza Budweiser[3] no se vea afectado, esto
pese que en un principio esta ley, fue creada para proteger a los aficionados.
Siguiendo con la comparación, FIFA
también exige la construcción de lujosos estadios, que en nuestro ejemplo
serían Iglesias, para que un país pueda ser anfitrión. Estas “iglesias” construidas
muchas veces a expensas del pueblo, y sobretodo sin que les constituyan una
retribución.
En la actualidad, la gran cantidad de
denuncias de corrupción dentro de la FIFA, ha ido aumentando potencialmente, a
tal punto que dicha organización, es sinónimo de corrupción. Lo mismo ocurre en
nuestro país, con la sede de la “institución religiosa” en el Ecuador, la FEF.[4] Innumerables críticas se
han hecho a su presidente Luis Chiriboga en cuando a su administración.
Al igual que en las religiones, las
organizaciones son susceptibles a
degenerarse y ponerse al servicio de intereses de pocos, así se utiliza
la fe o la pasión, para manipular a los fieles e hinchas.
Para terminar, pongo a consideración una
frase que ha circulado en las redes sociales con motivo del último mundial:
Había una vez un pueblo tan ignorante, pero tan ignorante, que conocía más de
fútbol que de sus propios derechos.
Es importante reflexionar sobre lo
peligroso que puede llegar a ser vivir el futbol como religión, ya que muchas
veces nos distrae de las cosas que son verdaderamente importantes o nos
representa una forma de escapar de una realidad que no queremos aceptar y mucho
menos enfrentar.

La comparación con la religión es muy interesante, son muchos los puntos que tienen en común sin embargo al momento de mencionar que ambos son elementos "sin fines de lucro" creo que se está siendo extremista al mencionar esto. Claro que en el fútbol y la religión hay mucho dinero de por medio pero a su vez el fútbol es parte del entretenimiento del ser humano y que algunos aficionados lo hagan una parte tan importante e indispensable en sus vidas es distinto porque es allí donde se contribuye a esta mafia. Por otra parte, al asistir a una iglesia, estos no te exigen un valor específico ($) para poder ingresar, mientras que para ir a ver un juego de fútbol a un campo de algún club deportivo sí.
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