Si bien la Identidad es única y singular puede irse
modificando dinámicamente. Este proceso de modificación es lo que se llama la
“construcción de la identidad”, en este caso futbolístico. Son múltiples los
factores que intervienen en este proceso y sobre todo se toman en cuenta
aspectos característicos del individuo.
El sentido de pertenencia es considerarse parte de un grupo, una sociedad o una
organización y en este caso juega un
papel importante dentro de la construcción de la identidad futbolística.
Generalmente, el primer núcleo con el que se experimenta esto es con la
familia, lazos no elegidos pero que se fortalecen con el pasar de los años. Así
mismo con las relaciones que sí se eligen y que inclusive podrían generar
vínculos más fuertes como los lugares en donde el individuo nace y crece, el
colegio donde estudia e inclusive del barrio del que viene. El fútbol no es la
excepción dentro de estas relaciones, el sentido de pertenencia de los hinchas
hacia sus clubes, la fidelidad y el amor puro que tienen es característico de
este deporte.
Un aficionado al futbol elige que determinado club deportivo
forme parte de su identidad lo que hace que piense que esto le permite saber quién
es y presentarse frente a una sociedad con
dicha filiación. Por ejemplo, la derrota de la selección de fútbol de un país o
de un club deportivo de este deporte, para muchos aficionados puede significar
no solo una pérdida de un partido, sino un desequilibrio emocional a tal grado
que dejan su propia identidad, a tal punto que estos hechos pueden repercutir
en su productividad,
en el desempeño laboral y hasta familiar lo cual refleja a la vez que todo su
entorno va a percibir estas actitudes.
Entonces, ¿es este sentido de
pertenencia futbolístico una cuestión de casualidad que como individuos surge
inexplicablemente de nuestras preferencias o estados emocionales?, la respuesta
se basa en diversos elementos característicos de las personas: Las cualidades
físicas, su medio ambiente, la cultura de su país, las influencias de
padres, maestros o amigos, su innata vocación y el estilo de su personalidad. Por lo tanto, la
identidad en el futbolista no es cuestión de casualidad pero si puede existir algo
previo que la viene construyendo como el aprendizaje o influencia que exista en
el medio de las personas que nace de una experiencia que determinará un estilo
propio y va desarrollando la identidad del aficionado.
Por otra parte, analizando la identidad de los
jugadores - porque ellos también determinan su identidad futbolística y de
hecho interviene considerablemente en la identidad de los aficionados- existen
diferentes tipos de futbolistas: agresivos, de juego limpio, dinámicos, de
empuje, egoístas, abiertos a nuevas técnicas, integrativos, entre otros. Estas
características que pueden ser modificadas en el tiempo y de acuerdo a un
cuadro de “pérdidas y ganancias”, en las que los
diferentes directores técnicos intervienen en la formación del jugador (aunque
puede no ser tan eficiente desde este punto de vista ya que muchos jugadores cambian
repetidamente de equipo), este es un parámetro importante para la
construcción de la identidad de un jugador.
Para finalizar, en el caso de los
aficionados al fútbol, lo más recomendable es hacer un balance de las
prioridades y necesidades sin perder los valores y esencia que nos caracteriza
como seres humanos. Las malas experiencias futbolísticas que han tenido lugar
en las últimas décadas deben servirnos de ejemplo para no repetir errores y saber
diferenciar entre la pasión del fútbol y lo cotidiano de la vida.
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